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viernes, 21 de enero de 2011

LIBRO: DE JESÚS CON CARIÑO PARA ELLA



Introducción
El profundo amor que siento por ti
¿Por qué te amo?
Mi flor
No hay motivo para ocultar nada
Amor sin fin
Recógete
Para hacer frente a las presiones
Válvula de escape
Malabarismos
Nuestra amistad
Ver lo bueno en todo
¿Ya no das más?
Periodo de cambios
Relaciones sentimentales
Mi obsequio de amor
Una íntima necesidad
La clave de la armonía
El bumerán del amor
El hombre ideal
La fuente del amor
Belleza
Mi concepto de la perfección
Consejos de belleza
La belleza interior
A medida que cambias…
Cuida el interior
Tu toque singular
Matrimonio
Receta para un matrimonio feliz
Hagámoslo juntos
Actitud positiva
Los vaivenes de la vida
Dar el paso
Cuando te ofendan
El equilibrio
Lo que tu hombre necesita
¿Distanciados?
Matrimonio con garantía
Maternidad
Nunca pasará de moda
Homenaje a una reina
El premio del amor
Te elegí
Cuando la situación te rebasa
Encamínalos
Tu obra maestra
Conserva la calma
¿Vale la pena?
Cuando los chicos se meten en líos
Moldeas el futuro
Cuando estás sola
Llenar el vacío
Compañero constante
Bálsamo después de un quebranto
Nueva vida juntos
Alguien en quien apoyarte
Soy tu pastor
Resguardar el nido
En tiempos difíciles
La piedra preciosa
Tan cierto como que la Tierra gira
Yo siempre te comprendo
El lugar más seguro
Epílogo

Introducción

Ser mujer actualmente no es nada fácil: presenta innumerables retos. Aunque en realidad nuestra condición femenina siempre ha sido un asunto complicado, nada indica que la tarea se nos esté simplificando hoy en día.
Las mujeres representan un porcentaje más alto de la mano de obra y generan más ingresos para su familia que en otros tiempos. También son más las mujeres que asumen puestos dirigentes en el ámbito político y profesional. Al mismo tiempo, se espera de la mujer que siga cumpliendo con su rol tradicional en el seno de la familia y de la comunidad, el cual también se ha hecho más exigente en estos tiempos cambiantes. Cada vez son más las que asumen la obligación de criar a sus hijos por sí solas. En términos generales, se espera mucho más de la mujer actual que hace apenas una generación. ¿Cómo se las ingenia una para hacer frente a todo eso? ¿A quién podemos acudir? ¿Quién nos comprende de verdad?
Hay alguien que siempre nos comprende, que está dispuesto en todo momento a ayudarnos y que es capaz de hacerlo: Jesús. Él no está distante en el Cielo; permanece siempre a nuestro lado. Desea ser nuestro consejero, confidente y amigo más íntimo. Anhela prestarnos oído y ofrecernos consuelo cuando nos sobrevengan las lágrimas. Es más, ansía que superemos todos los retos que se nos presenten infundiéndonos fuerzas por medio de Su amor. Además quiere que cuando hablemos con Él y lo escuchemos, obtengamos soluciones prácticas y concretas a los conflictos y situaciones de apuro que enfrentamos.
Los mensajes de Jesús que reproducimos en esta obra abordan muchas de las situaciones con las que se topa una mujer moderna. Sin embargo, no son más que una ínfima parte de los que se pueden obtener en la fuente: Jesús. Él desea abrir una línea directa contigo a fin de comunicarte la respuesta específica y perfecta para cada inquietud o problema a los que te enfrentes. Tú también puedes escuchar a Jesús de modo íntimo y personal. Él le habla a cualquiera que crea en Él, que le pida sinceramente que lo haga y que luego acepte por fe que lo que escucha en su corazón proviene efectivamente de Él.
Si le abres el corazón a Jesús y recibes Sus palabras de amor y vida, te sentirás más feliz que nunca y estarás mejor preparada para superar todos los escollos que se te presenten.
El profundo amor que siento por ti

¿Por qué te amo?
Te quiero mucho, dulce amor mío. Te amé ayer, te amo hoy y te amaré siempre.
¿Cómo te amo? Te amo incondicionalmente, total y eternamente. Te amo como ama un padre a su hija. Te quiero como quiere un hombre a su esposa, con ternura y con pasión. Te amo a la perfección.
¿Por qué te amo? Porque eres Mía. Porque tú me amas. Porque eres hermosa a Mis ojos. Porque eres parte de Mí.
¿Cuándo te amo? Cuando estás en éxtasis y cuando estás sumida en la desesperación. Cuando tienes éxito y cuando sientes que has fracasado. Cuando obras con acierto y aun cuando cometes errores. Te amo cuando te asalta el impulso de darte por vencida y cuando sigues adelante.
¿Hasta cuándo te amaré? ¡Siempre, eternamente!
Mi flor

Eres Mi flor. Te atendí con ternura desde que eras una pequeña semilla. Te regué y te aboné. Estuve a tu lado todos los días de tu vida, cuidándote, proveyendo para tus necesidades y sosteniéndote cuando las cosas se ponían difíciles, cuando el suelo yacía reseco, cuando el sol te abrasaba y cuando los transeúntes pisoteaban tus delicados pétalos y hojas.
Me encanta el color de tus pétalos y la forma en que resplandecen cuando se posa sobre ellos el rocío de Mi amor. Me alegra el corazón verte abrirlos para absorber el sol de Mi amor y la calidez de Mi Espíritu. No dejes de embeberte del agua de Mi Palabra para que tus hojas conserven su verdor y se mantengan lozanas. Sigue abriéndote a la luz y al calor que irradia Mi sol y no dejes de bañarte en Mis rayos para que tus colores y fragancia alegren a los demás.
Me lleno de felicidad cuando despides ese dulce perfume que embriaga de alegría a quienes te rodean, que les levanta la moral y les eleva el espíritu. Tienes mucho que entregar, mi pequeña flor.
Te conozco personalmente
Eres especial, no un simple número ni una más del montón. Eres singular para Mí. Conozco todos tus pensamientos. Te conozco personalmente, y en estos momentos me dirijo a ti. Pídeme que te hable cuando quieras, cuando estés animada o cuando estés deprimida; incluso cuando quieras un poco de compañía. Me alegra sobremanera hablarte de cualquier tema, cuando sea que lo necesites.
Puedes acudir a Mí en cualquier momento, dondequiera que estés. No te preocupe que Yo pueda estar muy atareado, no pienses que no vaya a querer estar contigo. Siempre deseo estar contigo. De hecho, me gustaría hacerlo con mayor frecuencia. Cuando te tomes unos momentos conmigo haré que todo vaya mejor. Si pudiéramos, me quedaría a solas contigo día y noche para siempre.
No hay motivo para ocultar nada

Te avergüenzan algunas cosas que albergas en tu corazón; pero Yo las veo todas, y te quiero igual. Noto la belleza de tu corazón. Percibo la persona en que puedes convertirte, la mujer que ya estás llegando a ser gracias al amor que profesas por Mí. No pienses que eres indigna a Mi ojos. No te ocultes por vergüenza, pues Yo lo veo todo, y te amo igual.
Mi Espíritu brinda amor y alivio donde abundan las heridas. Es comprensivo con los rechazados. Concede vida cuando cunde la desesperación.
Conozco tu corazón y sé lo que está mal, pero también veo la belleza que hay en él. Me amas a Mí y amas también a los demás. Eso es lo que cuenta para Mí.
Cree en el amor que abrigo por ti. Valóralo, aunque no entiendas cómo puedo amarte. Me encanta hacerlo, porque sé que tu necesidad de Mí es grande. En lo profundo de tu alma anhelas que te restablezca: eso me hace apreciarte aún más.
Amor sin fin

(Palabras para una mujer que hacía poco había rezado para aceptar a Jesús en su corazón:) Cuando me pediste que entrara en ti y me dijiste que querías que formara parte de tu vida dimos inicio a una relación muy bella. Aunque es posible que no te embargara una gran emoción, fue un acto de gran trascendencia.
Me introduje en tu vida y en tu corazón, tal como me pediste, y nunca te abandonaré. Aunque seguirás teniendo problemas, Yo te ayudaré a superarlos. Aunque no dejarás de cometer errores, estos no se interpondrán entre nosotros. ¿Sabes por qué? Porque di Mi vida para liberarte del peso de tus equivocaciones. Acepté el castigo por todo eso.
Al aceptarme, te acogiste a Mi perdón. Puede que ni siquiera lo entendieras en ese momento, pero ten por cierto que te perdoné todas tus malas acciones del pasado y del presente, e incluso las que sin duda harás en el futuro.
Cuanto más estrecha sea tu relación conmigo, más puedo hacer por ti. De todos modos, ten la certeza de que nunca te dejaré. Puedes sentirte segura en Mi amor. Te amaré siempre.
Recógete

Para hacer frente a las presiones
Ven, recógete. Apártate un rato del ajetreo. Con tantas distracciones es difícil escuchar Mi voz. Ven, relájate, deja tu pesada carga. Deseo susurrarte palabras de amor, palabras tranquilizadoras.
Ve donde podamos estar solos tú y Yo. No tiene que ser ningún sitio en particular; puede ser en cualquier parte y en cualquier momento. Tómate unos minutos para comunicarte conmigo, para leer Mi Palabra y escuchar lo que quiero decirte. Te contaré cosas que ansías saber y te susurraré al oído secretos asombrosos. Hasta puedo decirte cosas que nunca he dicho a nadie. Estoy lleno de sorpresas, que descubrirás si vienes a Mí y me escuchas.
Retírate unos momentos de tu trabajo para escuchar en tu corazón Mi voz y esas palabras de amor que deseo dirigirte a ti, solamente a ti.
Válvula de escape

El estrés afecta a la gente de diferentes maneras. Puede que tú aguantes bastante. No obstante, por mucha presión que pienses que eres capaz de soportar, tienes un límite. No te exijas tanto. No vale la pena sufrir una crisis nerviosa.
Cuando el estrés comience a afectarte, no necesariamente tienes que ir a ver al médico o a un analista. Más bien debes aminorar la marcha y acudir a Mí.
La presión necesita una válvula de escape. Déjame a Mí ser esa válvula, ese escape. Yo soy capaz de soportarlo. ¿Me dejarás hacer eso por ti?
Cierra la puerta al mundo y todos sus afanes y preocupaciones. Detente y relájate. Apoya la cabeza en Mi hombro y cuéntamelo todo. Puedo darte el remedio para los compromisos y excesos que ocasionan esa presión. Halla paz interior, solaz y reposo en Mi Espíritu. Después de una buena charla conmigo, te sentirás mejor. La vida ya no te va a resultar tan abrumadora si tienes fe en que Yo me haré cargo de todo.
Malabarismos

Al igual que muchas mujeres de hoy en día, tratas de hacer malabarismos para compatibilizar una carrera con tu vida familiar. Me encanta que explotes al máximo tus posibilidades y emplees todas las dotes que te di. También me hace feliz que aproveches tus dones en beneficio de los demás y que encuentres verdadera satisfacción en tu trabajo. Al mismo tiempo, te di seres queridos y una vida hogareña. Muchas veces te sientes tironeada en ambas direcciones y resulta difícil cumplir con las exigencias de ambas.
La solución en realidad es bastante sencilla: Ten conciencia de tus limitaciones y aprende a vivir con ellas. No trates de hacer más de lo que puedes en ambas esferas. Puedes hacer mucho, pero no puedes hacerlo todo. Simplemente haz lo que puedas y no te preocupes por lo demás.
Y si no estás absolutamente segura de que debes dedicarte a ambas cosas, pregúntamelo. Si Yo te indico que está bien que te dediques a ambas, pídeme que te enseñe a compensar las exigencias de cada una. Puedo darte soluciones de conjunto, así como también soluciones momento a momento para cuando surjan situaciones difíciles.
Nuestra amistad

Te preguntas cómo puede ser que tú, una persona común y corriente, tengas una relación íntima conmigo. Al fin y al cabo, soy el Señor de los Cielos y la Tierra.
He posibilitado que me conozcas de este modo tan personal porque te quiero mucho. Me encanta estar contigo. Me gusta proyectarte Mis pensamientos, solazar tu espíritu y llenarte el corazón de Mi amor. Acude a Mí en oración para que pueda hacer todo eso.
Si me cuentas tus contrariedades, te daré tranquilidad, orientación y soluciones. Desahógate conmigo. Yo soy capaz de sobrellevar cualquier carga que me pongas en los hombros. Me encargaré de todas tus preocupaciones y las atenderé con ternura. Exprésame en detalle lo que te abruma para que pueda responderte explícitamente. Te daré todo lo que necesitas y más. Sobre todo, el tiempo que pasemos juntos derivará en una linda amistad entre los dos.
Ver lo bueno en todo

Cuando la vida te agobia, cuando te parece que todo tu mundo se desmorona, cuando te da la impresión de que nada de lo que llevas a cabo contribuye a mejorar la situación, ¿qué debes hacer? Piensa en Mí. Piensa en lo mucho que te amo. Piensa en Mi poder. Piensa en todas las bendiciones que has recibido y agradécemelas.
Para sobreponerte a tu mal humor basta con que me alabes. Si me agradeces todo lo bueno que hay en tu vida, los sentimientos pesimistas se disipan.
Te encontrarás a veces en situaciones en las que no se perfila nada bueno que me puedas agradecer. En ese caso, agradéceme todo lo bueno que a la larga saldrá de lo malo, pues si me amas, tarde o temprano eso sucederá. Lo explica la Biblia en Romanos 8:28: «Todas las cosas redundan en bien de los que aman a Dios». Puedo sacar buen fruto de cualquier cosa.
Déjame transformar tu difícil jornada en un día feliz. Siempre es posible hallar algo bueno que agradecerme. Cuando celebres algo bueno que Yo haya hecho, por lo general te acordarás de otra cosa, y de otra. Si te concentras en Mí y en lo positivo, la felicidad te vendrá sin haberla buscado.
¿Ya no das más?

Conozco las muchas cargas que soportas y que a veces llegas a un punto en que no sabes qué hacer. Pero anímate; pues cuando ya no aguantas más Yo estoy ahí para sostenerte. Déjate caer en Mis brazos. Encomiéndame todas tus preocupaciones e inquietudes. Yo me haré cargo de ellas. Te quiero y te ayudaré a sobrellevar cada dificultad y superar cada obstáculo. Acude a Mí, pon tu mano en la Mía y confía en Mí.
Puedo darte paz cuando te sientas ofuscada, deprimida o confundida. Puedo concederte paciencia cuando estés alterada. Puedo aliviarte cuando tengas los nervios de punta. Cuando estés tan cansada que te parece que vas a desmayar, te infundiré fuerzas. Cuando no sepas qué hacer, te ayudaré a decidir con acierto. Puedo darte todas esas cosas y aún más, con tal de que me lo pidas. Siempre estoy aquí para atenderte. Además, siempre hago efectivo Mi ofrecimiento. ¿Por qué bregar por tu cuenta cuando tienes a tu alcance todo lo que necesitas?
Periodo de cambios

(Palabras para una mujer con menopausia:) Todo eso que ahora experimentas -la confusión, las tensiones, los sentimientos nuevos, la inestabilidad emocional, la ralentización de tu metabolismo, las preocupaciones por el futuro- no tiene por qué infundirte temor. No te sobreviene porque hayas hecho algo malo ni porque Yo te ame menos que antes; simplemente forma parte de una nueva etapa de la vida en la que has entrado. Ya has tenido tu juventud, y ahora anhelas una satisfacción más profunda y auténtica que solo puede provenir de Mí. A medida que vayas conociéndome mejor, llegarás a sentirte aún más satisfecha y realizada que en tu juventud.
Cuando te enfrentes a las dificultades de la madurez, acude a Mí. Entrégate en Mis brazos. Pídeme que te libre de esos sentimientos negativos. Echa mano de Mis fuerzas, de Mi gracia y comprensión. Si pasas más tiempo conmigo, aumentará el amor que albergas por Mí, y a la vez te sentirás más segura del Mío.
Relaciones sentimentales

Mi obsequio de amor
Me encanta ver a dos personas enamoradas. Yo soy quien creó el amor en todas sus vertientes y quien hace que las personas sientan amor por otras. Yo soy el amor mismo. Por eso, cuando dos personas se enamoran, se sienten y son parte de Mí.
Cuando estás con tu amado y percibes la calidez y ternura de su amor, dame las gracias y alábame por él, pues es, en efecto, un obsequio que te hago. El amor que te llega por medio de tu amado es una manifestación del inmenso amor que abrigo por ti.
Todo tiene su tiempo. Hay tiempo para estar a solas y tiempo para disfrutar de la compañía íntima de otra persona. Para facilitarles la vida, a la mayoría les concedo en algún momento el don de la compañía. Cuando te lo conceda a ti, recuerda que se trata de una prenda del amor y de los cuidados que te prodigo.
Una íntima necesidad

El corazón humano precisa amor. Yo creé a todos con el deseo de amar y ser amados. Hice a la mujer -Mi máxima creación- a Mi semejanza, porque Yo también necesito amor. Aunque soy Dios del universo, Creador de los Cielos y la Tierra, una de Mis mayores necesidades es la de amar y ser amado. Por eso te creé.
Entiendo tu deseo de encontrar un amor íntimo que satisfaga el ansia de tu corazón, un hombre a quien prodigarle tu amor y que te ame con la misma pasión. Si me lo pides, puedo concederte esa persona especial. Pero luego debes confiar en Mí, en que te lo enviaré en el momento que considere más propicio, cuando ambos estén listos. Puede que no suceda enseguida, pero aguarda con paciencia, y hallarás ese tesoro cuando me parezca más oportuno.
Aun entonces, por muy perfecta que sea una relación sentimental o por muy feliz que te haga, con el tiempo te harás cargo de que ningún amor humano puede llenar ese vacío que hay en lo más recóndito de tu alma. Ese espacio solo puedo llenarlo Yo. Lo creé para Mí, pues quiero serlo todo para ti. Te hice de manera que no alcanzaras la plenitud sin Mí; es inútil que lo intentes. Te creé para que fueras Mi alma gemela. Solamente Yo puedo hacerte verdaderamente feliz para siempre. ¿Me lo permites?
La clave de la armonía

El amor, la humildad y la oración resuelven todos los problemas.
El amor no repara en quién tiene la razón y quién está equivocado. El amor procura brindar ternura, sanar, entregarse. El amor engendra más amor, de tal forma que el dador se convierte también en receptor.
La humildad tampoco repara en quién tiene la razón y quién está en un error; solo le interesa la reconciliación. La humildad busca el sitio menos exaltado y desde allí procura prestar asistencia. No se preocupa por sus propias necesidades.
La oración es el secreto para acceder a recursos sobrenaturales. Aunque las plegarias que hacemos por nosotros mismos son buenas, las que elevamos por los demás resultan todavía mejores, pues son una expresión de amor y de interés. Y a Mí me agrada bendecir a quienes aman.
El amor, la humildad y la oración: juntos constituyen la clave para armonizar cualquier relación.
El bumerán del amor

Un obsequio que tenga que ser correspondido no es realmente un obsequio. Lo mismo sucede con el amor verdadero. El amor auténtico no espera nada a cambio. Puede que ames a alguien y que él no te corresponda. Es triste, pero no es motivo para dejar de amarlo. Tal vez signifique que es hora de encaminarte en otra dirección, aunque puede que él necesite tu amor y tu apoyo más de lo que ninguno de los dos se imagina.
Brindar amor se asemeja a arrojar un bumerán. Cuando sale disparado, es fácil pensar que uno nunca lo volverá a ver. Pero cuando uno menos se lo espera, el bumerán regresa.
En eso consiste la magia más profunda del amor: El amor que se brinda generosamente sin esperar nada a cambio, el amor que hace partícipe a otro de su propia felicidad, que renuncia abnegadamente a sus propios deseos por el bien ajeno, siempre es correspondido. Si no lo corresponden los demás, lo premio Yo. Y nadie ama como Yo.
No tengas miedo de quedarte sin amor que brindar. Simplemente pídeme que te vuelva a llenar cada vez que te vacíes, y yo lo haré. Yo tengo amor de sobra para cubrir todas tus necesidades, y aún más.
El hombre ideal

Muchas novelas y películas románticas se centran en el concepto popular de que para cada persona del mundo existe, en algún sitio, alguien que es su pareja perfecta, su media naranja; y que nadie puede sentirse completo ni alcanzar la verdadera felicidad hasta encontrar a su alma gemela y casarse con ella. Esto se concreta fácilmente sobre el papel y en la pantalla grande, pero en muchos casos deja insatisfechos a quienes viven relaciones matrimoniales que distan de ser perfectas, y también, por supuesto, a quienes no tienen a nadie. Es triste.
Te quiero demasiado para tomarme como un juego tu necesidad de amor y compañía. No creé un mundo en el que las almas solitarias deban recorrer la Tierra buscando a su media naranja. No concebí el amor así de difícil y complicado.
Deseo que encuentres amor. Aunque tal vez no lo halles tan pronto como esperas o no te salga todo a la perfección al primer intento, confía en que Yo pondré en tu camino a quien quiero que ames. Si dejas de esperar a que se presente el hombre ideal y decides disfrutar de la vida y de la compañía de que dispones, pasarás mucho menos tiempo preocupándote y mucho más amando.
La fuente del amor

Te intriga saber si algún día encontrarás ese hombre perfecto que en alguna parte te está esperando. La respuesta sencillamente es no. Pero sí hay alguien con quien te irá muy bien. Si quieres saber dónde encontrar el hombre ideal para ti, pregúntamelo. Luego ponte a buscar con buen tino: entre quienes me aman. Solo un hombre que me ame sabrá manifestarte el amor que deseas. La razón es sencilla: sólo un hombre así saca su amor de Mi abundante fuente.
Quienes te aman a causa de tu rostro, tu figura, tu personalidad o tus aptitudes obtienen ese amor de otra fuente: la de su propio interés. Esa clase de amor se agota con relativa rapidez. La fuente del verdadero amor entre dos personas y de la felicidad soy Yo; tal amor procede de Mi Espíritu. Mi bendición, Mi amor, Mi consuelo, Mi asistencia y Mi gracia te ayudarán a salir adelante cuando el amor que abrigas por tu compañero o el que él siente por ti se queden cortos. Mi amor se impondrá sobre tus sentimientos y te llevará a perdonar y a seguir amando aun cuando te resulte difícil.
La pareja perfecta
Tú y Yo somos la pareja perfecta. Tú me amas, y Yo te amo y siempre te amaré. Soy tu auténtica alma gemela. Si tengo una media naranja en alguna parte, esa eres tú. Y si algo a ti te falta, soy Yo. Mas cuando estamos juntos, no falta nada: estamos completos. Te amé desde antes que se fundara el mundo, y nuestro amor permanecerá mucho después que este mundo haya pasado. Podemos unirnos para siempre en perfecto amor, en un abrazo perfecto. Para nosotros no habrá un «hasta que la muerte los separe». Tampoco tienes que recorrer el mundo entero para encontrarme, pues estoy a tu lado. Siempre he estado contigo y siempre estaré.
Belleza

Mi concepto de la perfección
Te hice tal y como quería que fueras. Para Mí, toda tú eres perfecta: cada color y matiz, cada curva, cada parte. ¿Acaso no sabes que hasta tengo contados los cabellos de tu cabeza? No te formé de cualquier manera; te hice con intrincada precisión, a lo largo de nueve meses. Todos los días te daba pequeños toques hasta dejarte tal como quería. Y desde el día en que naciste te he estado perfeccionando. Con orgullo te he observado y he visto cómo te tornabas más hermosa a Mis ojos año tras año.
Consejos de belleza

Algunas personas andan muy confundidas. Emplean mucho tiempo y energías en embellecerse y perfeccionar su cuerpo, pero descuidan su interior, el hermoso y singular espíritu con que las doté. Son necias, miopes, pues con el tiempo su cuerpo, que es apenas el cascarón exterior, dejará de existir. Y ese tiempo desmedido que emplearon en mejorar su aspecto habrá sido en balde. Lo que cuenta en realidad es el interior, la belleza de espíritu. Prefiero que dediques más tiempo a actividades que embellezcan tu alma. Además, Mi amor es lo que te brinda verdadera satisfacción y te hace brillar.
Tu físico es apenas el cascarón externo, transitorio. Tu espíritu, en cambio, durará eternamente. Cuando inviertes en tu espíritu, inviertes en la eternidad.
La belleza interior

Por mucho maquillaje y ropa costosa que use, ninguna mujer se ve verdaderamente hermosa sin belleza espiritual. Muchas se obsesionan con su aspecto y su belleza externa, aunque en el fondo admiten que lo que anhelan en realidad es paz interior y felicidad. Hay quienes se preocupan tanto por las apariencias -como si esa fuera la clave del amor y la felicidad- que no buscan esas cosas por el conducto que deberían: acudiendo a Mí. La fórmula para hallar paz y felicidad es sencilla: Conocerme a Mí, darme un lugar prioritario en tu corazón y en tu vida y dejarme que te llene de amor y de alegría; y seguidamente, compartir Mi felicidad con los demás.
No cometas el error que cometen otras, amor Mío. Aprende de Mí. Tengo maquillaje para el alma femenina que cuando se aplica con liberalidad garantiza un atractivo auténtico. Esa belleza se verá entonces en los frutos de Mi Espíritu -ternura, bondad, paz, gozo y amor-, y los demás se sentirán atraídos a ti. Verán en ti una gracia y una desenvoltura verdaderamente hermosas y querrán tener lo que tienes tú.
A medida que cambias…

Me alegra que te sientas satisfecha. Te llevó años arribar a este punto, pero ahora que eres un poco mayor, te das cuenta de que muchas cosas por las que tanto te preocupabas no tienen mucha incidencia en el orden general.
Has empezado a tomar conciencia de los verdaderos valores de la vida, de lo que realmente vale la pena: el amor, la amistad, la familia, la fe, la entrega de ti misma. Esas cosas nunca mueren, porque el tiempo y la energía invertidos en ellas perduran con buenos resultados en los demás. Por eso, sigue haciendo hincapié en lo verdaderamente importante. Yo estaré a tu lado para ayudarte a lo largo del camino. Si te ocupas de hacer felices a los demás, Yo me aseguraré de que tú también lo seas.
Cuida el interior

Nutre tu espíritu de pensamientos positivos procedentes de Mi Palabra y evita las cavilaciones que te desmoralizan, que te vuelven negativa, que te deprimen o te alteran. Pídeme que te ayude a mantener tu espíritu bien alimentado por medio de Mi Palabra y abrigado por el sol de Mi amor. Pasa tiempo conmigo orando. Así obtendrás las fuerzas y la ayuda que necesitas, escuchando las palabras de aliento y orientación que te dirigiré con Mi voz suave y amorosa y meditando en ellas.
El tesoro es más importante que el cofre que lo contiene. El tesoro de tu espíritu vivirá para siempre; el cuerpo que lo aloja no. Dedica tu tiempo y energías a velar por ese tesoro que constituye la esencia de tu persona.
Tu toque singular

Te tengo un cariño especial. Tienes atributos que nadie más posee y dotes particulares para amar. El amor de una mujer es capaz de hablar al corazón, disipar las preocupaciones y temores, ofrecer consuelo, aliviar el dolor y endulzar la vida. Tienes en tu haber una fuerza sublime: el amor femenino. Haz buen uso de ella. Busca a quienes la necesiten y la agradezcan, y bríndasela. Ayudando a alguien a encontrar Mi amor -que dura para siempre- puedes contribuir a mejorar su vida.
En tanto que mores en Mi presencia, absorbas Mi luz y aprendas más acerca del gran amor que albergo por ti, tu espíritu brillará cada vez con mayor resplandor. Si quieres gozar de una belleza deslumbrante ahora y para siempre, simplemente ábreme tu corazón y tu vida, y deja que Mi Espíritu te renueve el alma. Yo forjo diamantes a partir de trozos de carbón y me deleito en hacer que algunas de las personas más sencillas reluzcan como las estrellas, cada una a su modo singular.
Matrimonio

Receta para un matrimonio feliz
¡El matrimonio es estupendo! ¡Me encanta! Quiero ver tantos matrimonios felices como sea posible.
Un matrimonio feliz precisa ciertos ingredientes:
Amor desinteresado: que cada uno procure la felicidad del otro antes que la suya.
Comprensión: que ambos estén dispuestos a escucharse y a tratar de entender el punto de vista del otro.
Paciencia: el don de sonreír y soportar las idiosincrasias del otro cuando resultan molestas o irritantes.
Sentido del humor: la capacidad de reírse de los propios errores y divertirse juntos.
Humildad: la gracia para tragarse el orgullo y decir: «Me equivoqué», o: «Lo siento» en el momento indicado.
Perdón: un auténtico deseo de hacer caso omiso de las faltas, olvidarlas y pasar a cosas mayores y mejores.
Perseverancia: poner empeño para que la relación matrimonial sea armoniosa.
Por último -aunque no por ello menos importante- amor por Mí. Cuando ambos cónyuges me reservan el primer lugar en su vida, Yo me complazco en colmarlos de bendiciones.
Hagámoslo juntos

Puedo hacer que tu matrimonio sea todo lo que alguna vez soñaste que fuera y más. Puedo ayudarte a ser todo lo que quieres ser para el amor de tu vida y más. Yo lo veo todo -cada necesidad y cada deseo-, y está dentro de Mis posibilidades satisfacerlos. Simplemente debes aprender a echar mano de Mis ilimitados recursos.
En tanto que tú y tu marido vuelvan el corazón hacia Mí, en tanto que me rueguen que les comunique amor, paciencia y comprensión, en tanto que me encomienden juntos sus necesidades y conflictos, en tanto que absorban Mi Palabra y tomen tiempo para alabarme juntos, a su vez Yo les concederé lo que necesitan en su matrimonio. Los ayudaré a convertirse en el cónyuge que anhelan ser el uno para el otro. Haré que su amor crezca, florezca y madure de tal modo que además de ser una bendición el uno para el otro, lo sean también para los demás.
Actitud positiva

Si quieres fortalecer tu relación con tu marido, preocúpate de animarlo. Apóyalo. Ayúdalo a llevar la carga. Es verdad que tiene que aprender a comunicarse más, obrar con humildad y pedir ayuda, pero tu ofrecimiento de ayuda es un buen comienzo.
Elógialo por sus puntos fuertes y trata de pasar por alto sus flaquezas. Si te cuesta reconocer sus virtudes, pídeme que te las dé a conocer. La actitud positiva obtiene muchos mejores resultados que los regaños persistentes. Si acudes a Mí y me pides que te ayude a amarlo como Yo lo amo, haré que veas sus virtudes y que no le des importancia a esas faltas suyas que tanto te molestan.
Los dos forman una buena pareja. Pero serían una mejor pareja si pasaran más tiempo amándome a Mí y amándose el uno al otro. Les hace falta pasar tiempo juntos leyendo Mi Palabra y conversando acerca de las cosas que Yo les indico por medio de ella. Eso estrechará su relación y contribuirá a que maduren juntos en Mí.
Los vaivenes de la vida

Todo matrimonio evoluciona. Todo matrimonio tiene sus vaivenes, pero por medio de ellos la relación se fortalece.
Lo más importante es ser buenos amigos. La mayoría de los matrimonios nacen en el fuego de la pasión, pero con el transcurso del tiempo se empantanan en las rutinas propias de la vida cotidiana. Es lo que ocurre normalmente, y puede resultar decepcionante.
Algunas personas piensan que su matrimonio es un fracaso o que se han perdido algo por el solo hecho de que su pasión inicial ha mermado. Eso no es necesariamente así. Lo que pasa es que uno o ambos cónyuges albergan expectativas poco realistas. No es muy atinado comparar tu matrimonio con la imagen o descripción que se proyecta de él en las películas o en las novelas, o para el caso, con ningún otro matrimonio. Así como cada persona es única, también lo es cada matrimonio.
Puede que el estilo de tu amor y relación varíen a lo largo de los años. Sin embargo, a través de las dificultades que superen juntos, el amor verdadero se torna más profundo y se afianza.
Dar el paso

Si valoras tu matrimonio, tarde o temprano tendrás que sacrificar tu orgullo y algunos de tus deseos. Sé que requiere humildad, pero anímate a ser la primera en pedir perdón en vez de esperar a que tu marido tome la iniciativa. De todos modos, tú sabes que en muchos casos él tiene razón. Tendrá sus puntos flacos, pero también los tienes tú. Es preciso que haya un toma y daca. Lo harías feliz a él y también a Mí si fueras la primera en dar el paso.
Esos gestos sencillos de humildad suelen ser la clave para un matrimonio feliz. Es más, las virtudes más necesarias en una relación matrimonial tienen que ver todas con la humildad: el respeto, las actitudes positivas, la consideración, conceder un margen de duda, hacer la vista gorda cuando sea necesario, hacer un mayor esfuerzo. Eso por nombrar unas pocas. La humildad me abre un canal a Mí, por el cual pueden fluir libremente Mi amor y Mis bendiciones.
Cuando te ofendan

Encomiéndame tu corazón herido. Explícame lo que hizo o dijo tu marido que causó esa herida. Yo te escucho. Yo te entiendo. Yo me compadezco. Mi puerta siempre está abierta para ti.
Amor Mío, déjame ayudarte a ver las cosas desde otra perspectiva. En vez de fijarte en las faltas y flaquezas de tu marido, ¿por qué no miras tus propias debilidades? No se trata necesariamente de que tengas más culpa que él; pero si estás dispuesta a dar los primeros pasos para cambiar, resultará mucho más fácil para ambos.
Pregúntame cómo veo Yo a tu pareja. Aprecio muchas más cosas buenas que malas, más aspectos positivos que negativos, Por eso, voy a ayudarte a ver a tu marido y tu matrimonio bajo esa misma luz. Puedo enseñarte constantemente nuevos elementos y aspectos acerca de ti misma y de tu amado.
Piensa en el efecto que tus actitudes, tus actos y tu conducta tienen en tu marido, y no tanto en el que tienen los suyos en ti. Una casa puede edificarse con ladrillos y cemento; en cambio, un hogar se construye con materiales más sólidos, como son el amor, el perdón, la paciencia y el desinterés. Por sobre todo, debe estar basada en Mí. Permíteme transformar tu morada en un hogar de corazones en el que reine el amor.
El equilibrio

Mi ideal es que las relaciones sean equilibradas, que cada uno de los cónyuges lleve parte de la carga, que velen el uno por el otro y que ninguno le imponga su voluntad al otro. A la mayoría de los hombres no les gustan las mujeres dominantes. Una mujer avasalladora no solo pone en riesgo su relación sino que socava la autoestima de su marido, y con ella, sus posibilidades de alcanzar el éxito.
Quiero que seas libre y que puedas cultivar tus dones y expresarte. No es mi intención que vivas sofocada. Por otra parte, si te parece que tu marido no es feliz, puede deberse a que le has impuesto tu voluntad excesivamente.
Hallar y mantener un buen equilibrio no siempre resulta fácil, sobre todo si eres una mujer muy motivada. Pero si solamente me lo pides, Yo te ayudaré a encontrar ese término medio. Te sorprenderá cuánto más felices pueden ser los dos.
Lo que tu hombre necesita

Me agrada ver cuánto te esfuerzas por ser buena ama de casa y esposa. No te olvides, eso sí, de demostrarle cariño. Tu marido necesita momentos románticos y afecto, y tú también. Dale lo que anhela y necesita. Puede que tu deseo sexual no sea tan fuerte como el de él, pero tú también tienes necesidad sexual. Necesitas sentirte rodeada por sus brazos. Te hace falta sentir su amor expresado de esa forma. Te hace bien sentir la seguridad y tranquilidad que te brinda el hacer el amor. Tu matrimonio es simbólico de nuestro matrimonio, de la relación que debemos tener tú y Yo. Aunque necesito tu devoción y servicio, más que nada necesito tu amor. Entrega a tu hombre el amor que me entregarías a Mí.
¿Distanciados?

¿Te parece a veces que tú y tu marido viven en mundos distintos? ¿Se han distanciado? ¿Te preguntas qué ha sido del amor mutuo que sentían antes? ¿Tus sueños y esperanzas no se han cumplido?
Desahógate conmigo. Si me pides que te ayude a ver tu matrimonio con nuevos ojos, influiré en ti para que cambies tu forma de pensar y superes algunas reacciones erróneas a las que te has habituado.
Haz una lista de las cualidades que tanto te atraían de tu marido cuando estaban recién casados. Recuerda las cosas que disfrutabas a su lado y aquellas por las cuales lo admirabas. Luego ora para que Yo te ayude a volver a ver esas cualidades en él. Puede que estén ocultas, pero no han desaparecido. Las verás si te fijas con más detenimiento. Cuando tu linda sonrisa le haga saber que todavía lo admiras y que sigues apreciando esas virtudes en él, cobrará ánimo para volver a ser el hombre con quien te casaste. Entonces las barreras que se han levantado entre ustedes se desvanecerán. Si realzas lo mejor de tu marido, sus mundos volverán a encontrarse.
¿A qué esperas, pues? ¡Haz la lista!
Matrimonio con garantía

¡Felicitaciones a los dos por haber elegido a su compañero de vida! Su matrimonio viene con garantía permanente. Les ruego que lean cuidadosamente las instrucciones contenidas en el manual del usuario -la Biblia- y las sigan. Con el debido cuidado y el mantenimiento de rigor no deberían presentarse complicaciones graves. De todos modos, si su matrimonio llegara a funcionar mal, tráiganmelo. Lo repararé sin cargo alguno. Para evitar posibles daños a la relación matrimonial, acudan a Mí a la primera traba que se presente. No intenten repararla por su cuenta. Si lo hacen, no se invalida la garantía, pero es probable que se prolongue el tiempo que esté fuera de servicio.
Además de estar dotado de todas las funciones normales, su matrimonio fue diseñado de forma que se le pudieran agregar cierto número de accesorios, los cuales vienen en dos géneros. Si bien es posible que esos accesorios disminuyan temporalmente el desempeño, a la larga les brindarán satisfacciones mucho mayores.
En todo caso, si abrigan alguna inquietud, comuníquense conmigo por medio de Mi línea gratuita, que está siempre abierta.
Maternidad

Nunca pasará de moda
La maternidad tradicional nunca pasará de moda, porque su esencia misma es el amor. Yo creé al género humano con la necesidad de ser amado y dispuse que fuesen las madres las primeras en transmitir ese amor a sus criaturas. Una madre es la encarnación de la ternura, el desvelo y el amor, al cual se muestra sensible hasta el más pequeño bebito.
Si eres, pues, de las que piensan que se están perdiendo algo o que viven en el pasado por estar en casa sin hacer otra cosa que cuidar del nene o criando a varios niños en vez de seguir una carrera, reflexiona. ¡El amor es lo mejor que nos brinda la vida! Es lo más importante que alguien puede aprender y, a la vez, el obsequio más valioso que se puede recibir. Y una madre lo encarna y lo entrega como nadie. Podríamos seguir viviendo perfectamente bien sin muchas cosas; pero no sin madres. La maternidad a la antigua nunca pasará de moda.
Homenaje a una reina

Te honro, querida madre, como honraría a una reina. Cuando reparta las recompensas en el Cielo, te pondré como ejemplo de alguien que dio y dio una y otra vez de su corazón para educar los preciados obsequios de amor que encomendé a su cuidado.
Es bellísimo a Mis ojos el corazón de una madre que antepone el bienestar de sus hijos a todo lo demás. Has hecho todo lo que has podido a fin de preparar a tus hijos para hacer frente a la vida. Ahora que tienen edad para tomar sus propias decisiones, deben aprender a encarar los retos que se les presenten y a asumir responsabilidad por sí mismos.
Puede que a veces se aparten de algunas cosas que les enseñaste, pero el amor que sembraste en su corazón permanecerá para siempre. Ese es el obsequio más preciado que les otorgaste, que por cierto es tuyo y suyo por toda la eternidad.
El premio del amor

El amor y los desvelos que prodigaste a tus hijos y las plegarias que rezaste por ellos no quedarán sin gratificación. Cada pañal que cambiaste, cada vez que los aseaste, cada enseñanza que les impartiste, cada error que les perdonaste, cada lágrima que derramaste, cada palabra de ánimo que les dijiste, cada beso, cada abrazo, cada sacrificio, cada oración, todo eso contribuye a hacer de ellos unas criaturas de las que te enorgulleces.
Aunque puede que no siempre lo expresen ni lo den a entender por medio de sus actos, están orgullosos de tener una madre como tú. No logran entender cómo puedes seguir amándolos cuando les parece que menos lo merecen. Así y todo, lo desean, lo aprecian y saben que lo necesitan. Te agradezco que, al dar ejemplo de Mi amor incondicional, los hagas sentirse así de amados.
Estoy orgulloso de ti por el amor que manifiestas y los sacrificios que haces para educar y formar a tus hijos y cuidarlos como es debido. Bien, buena madre y fiel. Grande es tu galardón en los Cielos.
Te elegí

No es por casualidad que eres la madre de tus hijos. ¡Eres la ideal para ellos! Sabía que podía contar con que pondrías lo mejor de ti para darles lo que necesitan y prepararlos de cara a la vida.
No escuches esa voz que pretende convencerte de que no estás a la altura de las exigencias, de que eres un fracaso como madre o que eres incapaz de dar a tus hijos lo que necesitan. Mi ayuda y las dotes y aptitudes que te concedí te habilitan para ser la mejor madre. Tus hijos fueron hechos para ti, y tú para ellos.
Cuando la situación te rebasa

Gran parte del tiempo te sientes incapaz. ¡Y tienes razón! La labor de criar a tus hijos te queda grande, pero no nos queda grande a los dos si la realizamos juntos. Puede que esto te deje perpleja o que inclusive te decepcione, pero en realidad Yo deseo que te sientas incapaz.
No me gusta verte bregar ni te dificulto las cosas adrede; pero a veces sí permito que te sientas rebasada o que llegues al final de tus recursos para que te vuelvas a Mí y te apoyes en Mí. Cuando lo haces, me das lugar a obrar en tu vida y en la de tus hijos. Por eso, cuando sientas que la situación te rebasa, acude a Mí. Descubrirás que soy más que capaz de hacer frente a cualquier situación. Tengo todas las soluciones y todas las fuerzas que necesitas. Solo estoy esperando a que me las pidas para dártelas.
Encamínalos

Tus hijos me necesitan muchísimo, y tú también. Deben aprender a hacerme partícipe de su vida y a confiar en Mí cuando las cosas se ponen difíciles. Les hace falta aprender a depender de Mí y a encomendarme sus apuros y molestias. Tienen que aprender a orar por los demás y a escuchar Mi voz para que pueda ayudarlos a decidir bien. Y más que nada, es preciso que aprendan a amarme y a aceptar Mi amor.
¿Quieres que tus hijos aprendan todas esas cosas? Las captarán si las ven en ti. La mejor forma de conseguir que tus hijos vayan por buen camino es conducirlos por él. Deseo lo mejor para tus retoños y está en Mi poder dárselo. Sin embargo, tú eres el conducto por el cual ha de fluir la mayoría de Mis bendiciones. La medida en que logre obrar en la vida de tus hijos depende en gran parte de cuánto pueda obrar en la tuya. Si me amas de todo corazón, procuras complacerme, me pides que te guíe y me sigues de cerca, Yo haré lo demás.
Tu obra maestra

Formar a un niño es como realizar una obra maestra. Al igual que el pintor aplica una capa tras otra de pintura en la tela, día a día tú vas pincelando la vida de tu pequeño.
El pintor no comienza por los detalles más nimios; se vale de trazos gruesos para delinear las formas generales de su pintura. Luego, con paciencia y gran cuidado, añade nuevas tonalidades y un poco más de detalle cada día, hasta que finalmente está en condiciones de apartarse un poco y admirar su obra, un producto terminado del que puede enorgullecerse.
Lo mismo hace una madre: Con desvelo, paciencia y ternura contribuye a transformar a sus pequeños en hombres y mujeres maduros.
Un día de estos te apartarás un poco y te quedarás admirando tu obra maestra. Los demás nunca llegarán a entender ni a apreciar cabalmente los años de ardua labor que te llevó producirla. Pero tú y Yo sí. Y sabremos que ni una gota de tu esfuerzo fue en vano.
Conserva la calma

¿Alguna vez has observado a una pata con sus patitos? La pata parece de lo más serena, tranquila y despreocupada nadando por la laguna con sus pequeñuelos. Sin embargo, los vigila en todo momento.
Ella es la viva imagen de cómo deseo que seas tú. La serenidad de espíritu reflejada por esa patita es lo que va a ayudar a tus pequeños a sentirse seguros. Nunca te va a alcanzar el tiempo para hacer todo lo que tienes que hacer, pero no dejes que eso te ponga nerviosa y frenética. Haz un esfuerzo por conservar la calma y transmitirle ese mismo espíritu al niño. Cuando las presiones se multipliquen, detente un momento y cierra los ojos. Pídeme que te llene de la perfecta paz que proviene de confiar en Mí.
¿Vale la pena?

Quieres entrañablemente a tu pequeño, pero a veces te preguntas: «¿Qué fue de mis sueños y de la carrera que tenía pensado seguir? ¿Qué fue de mi vida? Aquí estoy trabajando día y noche, dando de comer al bebé, lavando pilas y pilas de ropa, haciendo compras, limpiando, procurando que sea feliz y haciéndolo sentirse querido. ¿Acabará alguna vez todo este trajín?»
Cuando te sientas agobiada, pasa unos momentos a solas conmigo, aunque no sea más que un minuto. Ve a la ventana, toma una profunda bocanada de aire puro y pídeme que te ayude a ver las cosas objetivamente. Luego observa a tu pequeño. ¡Qué alegría te causa! ¡Qué privilegio poder decir que ese cascabel lleno de amor y energías es tuyo! Cuando te echa los brazos al cuello y te dice: «¡Te quiero, mami!», te das cuenta de que toda tu labor vale la pena. No cambiarías eso ni por todo el mundo, ¿verdad? Yo sabía que era así.
Cuando los chicos se meten en líos

Comprendo el quebranto de los padres cuyos hijos tropiezan, se descarrían, se juntan con malas compañías o toman otras decisiones erróneas. Entiendo la angustia que les provoca el querer ayudarlos y guiarlos y sentirse desairados. Lo entiendo porque a Mí me pasa lo mismo cuando veo a muchos de Mis hijos descarriarse y ocasionarse a sí mismos y a los demás dificultades y sufrimientos innecesarios.
He oído tus plegarias por tus hijos. Al igual que tú, Yo siempre los voy a querer y nunca los voy a abandonar. No dejes de orar por ellos. Confíamelos. Les hablaré al corazón en un tono en el que tú nunca podrías. Manifiéstales amor pero no trates de sobrellevar por tu cuenta la carga de sus contrariedades. Encomiéndamela a Mí. Déjame llevarla. Despreocúpate: Yo me encargaré de resolver sus problemas. Puede que de todos modos no terminen siendo lo que tú esperabas que fueran, pues mucho depende de lo que ellos decidan. Pero nunca está de más orar por ellos. Si eres fiel y constante en la oración, tendrás la certeza de haber hecho todo lo que podías por ayudarlos.
Moldeas el futuro

La labor de una madre es la más importante que existe. Si dudas de ello, haz un simple sondeo: pregunta a varias personas quién ejerció la mayor influencia en ellas durante su niñez. Da igual que consultes a gente humilde o importante. La respuesta más frecuente será: «Mi madre».
Las madres de hoy en día -incluida tú- configuran el mundo del mañana. Cuando tus hijos crezcan, cambiarán el mundo. Puede que no ejerzan influencia en el mundo entero, pero sí en el mundo que los rodea, para bien o para mal.
Es tu obligación conducir a tus hijos por buen camino. ¿Qué valores anhelas que abracen toda su vida? ¿Les vas a enseñar a amarme? ¿Les vas a inculcar que el amor es lo más importante de todo? ¿Les vas a enseñar a emplear Mi Palabra como brújula espiritual y moral? ¿Les vas a enseñar a orar y a seguirme a Mí? Te ruego que lo hagas.
Cuando estás sola

Llenar el vacío
La vida puede resultar difícil cuando no tienes un compañero, alguien con quien compartir tus alegrías y pesares, tus altibajos. Sin embargo, si me hablas en tus momentos de más profunda soledad, estos pueden transformarse en ratos muy ansiados en los que Yo cobro mayor trascendencia para ti.
No te dejes abrumar por los sentimientos de soledad, querida Mía. Vuélvete hacia Mí en esos momentos. Si me pides que te llene el vacío, lo haré.
Aprovecha tus momentos de soledad para afianzar el vínculo de amor que existe entre nosotros. Seré para ti más que un esposo, amante o amigo. Seré constante y fiel. La intimidad que podemos compartir llenará el vacío de tu corazón y te ayudará no solo a hacer frente a la vida, sino a disfrutarla.
Compañero constante

Cuando te duela el alma, acude a Mí. Estoy aquí para ti, amor Mío. Nunca estarás completamente sola, pues siempre estaré contigo. Soy tu amigo invisible, tu compañero constante.
Aun cuando parezca que nadie se interesa por ti, a Mí me interesas. Si acudes a Mí, disiparé el pesar y te facilitaré las cosas. A veces, el solo hecho de desahogarte con un amigo o una amiga ayuda, aunque no haya mucho que esa persona pueda hacer. Desahogarte conmigo resulta mucho más eficaz, pues además de escucharte y comprenderte, siempre hay algo que puedo hacer por ayudarte. Dime lo que sientes y lo que necesitas: Yo responderé a tus plegarias. Puede que no entiendas como funciona la oración; el hecho es que da resultado.
Imagíname a tu lado, pues ahí estoy. Siento tu pesar, entiendo todo lo que te sucede y te amo.
Bálsamo después de un quebranto

(Palabras para una divorciada:) El divorcio puede llegar a ser una de las experiencias más devastadoras que existan. Todo lo que soñaste y en lo que pusiste tanto empeño y sacrificio terminó mal y no te ha dejado más que dolor y pesar.
Puedo ayudarte a superar ese pesar. Entiendo tu dolor, tu tendencia a resentirte y esa sensación que tienes de que te malinterpretaron y te trataron injustamente. Pon en Mis manos tu corazón herido. Yo puedo borrar los malos recuerdos y disipar el resentimiento, la ira y la desesperación. Va a llevar tiempo, pero Mi amor es capaz de librarte de todos esos sentimientos negativos.
Puedo devolverte la felicidad. Puedo darte paz interior y un renovado interés en la vida. No está todo perdido. Mientras hay vida hay esperanza. Podrás volver a amar y tu amor volverá a ser correspondido. Acude a Mí, y te ayudaré a dejar atrás las desilusiones del pasado para que puedas encaminarte hacia un hermoso porvenir.
Nueva vida juntos

(Palabras para una divorciada:) El día de tu boda fue uno de los más dichosos de tu vida. Nunca pensaste que terminaría en un divorcio. Nunca se te ocurrió que volverías a estar sola. No estabas preparada para esto.
Durante este tiempo en que estás más sensible quiero que recuerdes que, pase lo que pase, siempre hallarás amor en Mí. Te facilitaré el camino: basta que te apoyes en Mí. Si me lo permites, estaré más estrechamente ligado a ti de lo que nadie ha estado ni estará jamás.
Cometiste errores, y tu marido también, pero tu divorcio no quiere decir que seas una fracasada. Has aprendido ciertas cosas de esta experiencia que te servirán más adelante. Gracias a esta desventura puedes llegar a ser una mujer más sensata y cabal. Todavía eres digna de ser amada. No te dejes abatir ni pierdas la fe en el amor. Yo puedo darte un nuevo amanecer. Juntos podemos comenzar una vida nueva y feliz.
Alguien en quien apoyarte

(Palabras para una madre soltera:) Los niños son una bendición enviada por mí. Cada uno de ellos es un reflejo especial de Mi amor. Nunca son un error. Yo los creo con amor y se los encomiendo a madres como tú, para que los amen y velen por ellos.
Has dado muchísimo de ti para cuidar de tus retoños y sigues haciéndolo. Quiero que sepas que veo y valoro todo lo que haces. Y quiero que sepas también que estoy a tu lado para ayudarte.
En muchas ocasiones no te sientes capaz de ser madre; pero si acudes a Mí, te lo haré más fácil. Es una tarea titánica, sobre todo cuando tienes que hacerla sola; pero Yo te ayudaré a superar los momentos difíciles. Te daré todo el amor y la paciencia que necesitas. Te concederé toda la sabiduría y comprensión que te hacen falta. Seré tu media naranja, alguien en quien apoyarte. Te ayudaré a tomar las decisiones difíciles.
Quiero formar parte de tu familia. En tu casa quiero ser el cabeza de familia. No tienes que sacar adelante a tus hijos sola. Estoy contigo para asistirte.
Soy tu pastor

(Palabras para una madre soltera:) Hace falta mucho amor y generosidad para criar a una niña, y más cuando lo haces sola. Hay días en que te parece que es más de lo que puedes sobrellevar, que no puedes hacer las veces de madre y padre para ella. No obstante, sigues adelante, y eso me enorgullece.
Un día te alegrarás mucho de no haberte dado por vencida, de no haber dejado de amarla e instruirla lo mejor que podías. Cuando tu hija se haga mayor, al volver la vista atrás y recordar todo el amor y los cuidados que le prodigaste se sentirá muy agradecida y orgullosa de haber tenido una madre como tú.
Sé que además es difícil ser la principal fuente de sustento de tu familia. Quiero ayudarte y velar por ti. ¿Has leído el Salmo que dice: «El Señor es mi pastor, nada me faltará»? No quiero que te falte nada. Si oras y me pides ayuda, te indicaré qué hacer para pagar las cuentas y me aseguraré de que tú y tu hija tengan satisfechas sus necesidades.
Resguardar el nido

Haz silencio. Serénate, quédate quieta. Eres como una pajarita sentada en su nido en medio de una gran tempestad. Todos tus pichones se encuentran en el nido, y estás ansiosa, porque el viento sopla con fuerza. Tu pareja no está contigo para ayudarte a proteger a los pequeños y proveer para ellos. No sabes si la tormenta amainará a tiempo para que puedas conseguirles su próxima comida. Además, no quieres abandonar el nido por miedo a que el viento se los lleve mientras no estás. Los has resguardado bajo tus alas, pero ahora te sientes muy cansada.
Lo que no ves es que Yo, tu Creador y Protector, estoy ahí mismo, a tu lado. Tengo las manos bajo tu nido, listas para sujetarlo si comenzara a caerse. Además atenúo el viento para que no se lleve a ninguno de tus pichones. Y no me iré. Me quedaré aquí vigilando hasta que pase la tormenta. No moveré las manos hasta que cese el vendaval y estén a salvo.
En tiempos difíciles

La piedra preciosa
Yo otorgo belleza a la vida de las formas más imprevistas. No puedo hacer que la Luna refleje su luz sobre la Tierra hasta que el Sol oculta su rostro. Los ríos y arroyos se despeñan por la montaña, bajan con turbulencia y agitación; pero con esas aguas revueltas produzco el esplendor de las cascadas. Una madre al dar a luz experimenta dolor; pero a través de esa agonía hago brotar una vida nueva, un tesoro nacido de la tribulación. Cincelándolo y puliéndolo, un vulgar trozo de piedra se transforma en una joya. Con ese mismo esmero beso Yo tu vida, para que de tu dolor salga un tesoro para Mí: la belleza de espíritu.
Tan cierto como que la Tierra gira
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Ven, tesoro Mío. Déjame llevarte a un sitio donde podamos estar a solas, donde puedas llorar y Yo te consuele y sea tu paño de lágrimas. Si me lo permites, me llevaré tus penas y preocupaciones y a cambio te concederé paz.
Déjame que te muestre la belleza y el esplendor de Mi amor. Los percibirás en las cosas que creé. Pasa tiempo conmigo, medita sobre la naturaleza y maravíllate de las obras de Mis manos. Yo hice las peñas y los montes. Hendí los valles, labré los árboles y formé todo cuanto existe. La Tierra, desde que fue creada, ha girado sobre su eje y seguido su curso. Y desde los albores de los tiempos, hombres y mujeres me han buscado y encontrado. Al hacerlo, le hallaron sentido a la vida, descubrieron su misión en ella y alcanzaron felicidad y satisfacción. Así como estuve con ellos, estoy contigo.
Volverá a brillar el sol
El amor que abrigo por ti es más profundo que todo amor o amistad terrena. Ven, quiero tomarte en Mis brazos y consolarte en tu desazón. Los pesares que te han sobrevenido no durarán para siempre. Pronto pasarán.
Este es uno de los valles del ciclo de tu vida, uno de esos momentos en que nada te sale como esperabas y no sabes si podrás aguantar y seguir adelante. No te des por vencida, pues es cierto que la hora más oscura es justo antes del amanecer.
Estás atravesando momentos bien oscuros; pero igual que el Sol sale cada mañana, puedes tener la certeza de que el sol de Mi amor volverá a brillar en tu vida. Vendrá tu alborada, y con ella alegría y satisfacciones.
Yo siempre te comprendo

Si deseas entender tus emociones y los sentimientos de tu corazón, acude a Mí en oración, sincérate conmigo y pídeme que te aclare las cosas. Cuando discurres en tu interior y analizas y escudriñas tu vida y tus circunstancias, terminas confundida. En muchos casos ni siquiera entiendes lo que piensas y lo que sientes, ni sabes lo que quieres o qué dirección tomar. Pero si acudes a Mí y me pides ayuda, arrojaré luz sobre lo más recóndito de tu corazón y te haré ver las cosas con claridad.
No te preocupes si ni siquiera entiendes lo que no anda bien. No hace falta que identifiques cada una de tus preocupaciones para que Yo te ayude. Conozco tu corazón. No hay carga que sea muy pesada para Mí. Te ayudaré a entender lo que te tiene confusa y te indicaré qué hacer.
El lugar más seguro

Soy tu roca, tu refugio contra las tempestades de la vida. Por mucho que arrecie la tormenta, por grandes que sean las olas que rompan en tus playas, siempre estarás a salvo si tienes los pies bien anclados en Mí y en Mi Palabra. Soy firme y constante. Nunca cambio, nunca fallo y nunca me derrumbo por la presión de los problemas, de ningún problema.
¿Quieres tener la seguridad de que aguantarás? Pues aférrate a Mi Palabra, agárrate de Mí. Los sentimientos, las emociones y las circunstancias son cambiantes. El único invariable soy Yo: una roca que nunca será arrastrada por la corriente ni erosionada por el constante batir de las olas.
Te daré la gracia para capear los temporales. Cualesquiera que sean las emociones, los sentimientos o las desilusiones que te vengan, no tienes por qué preocuparte si estás afirmada sobre la roca.
Epílogo

Si aún no has experimentado el amor expresado en estos mensajes de Jesús, puede deberse a que no has recibido todavía los dones de amor y vida eternos que Él te concede cuando lo aceptas como Salvador. Él no te presiona; aguarda humildemente a que lo invites a participar de tu vida. Dice: «He aquí, Yo estoy a la puerta [de tu corazón] y llamo; si alguno oye Mi voz y abre la puerta, entraré a él» (Apocalipsis 3:20). Puedes acogerlo ahora mismo en tu interior rezando con sinceridad la siguiente plegaria:
Jesús, te agradezco que murieras por mí para que yo pueda alcanzar la vida eterna. Te ruego que me perdones todos los errores y las faltas de amor que he cometido. Purifícame de todo eso y ayúdame a conducirme mejor. Necesito que Tu amor llene y sacie mi corazón. Deseo la vida de felicidad celestial que Tú tienes para mí en este mundo y también en el más allá. Te abro la puerta de mi corazón y te pido que entres en mí. Gracias por escuchar y responder mi oración. Amén.

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